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Mostrando entradas de agosto, 2012

La casita del Pasaje Los Arbustos al 200

Entró a la salita luego que una voz desde el interior lo llamara por su nombre. La anciana lo esperaba sentada junto a una mesa redonda con todo dispuesto para la consulta, como siempre. Don Paolo solía visitarla con cierta frecuencia desde hacía varios años, y sin embargo, de la dueña de casa sólo conocía su nombre y su oficio: Doña Germina, bruja. Las artes de doña Germina no se limitaban, en cuanto a adivinación se refiere, solo a la lectura de la borra de té, sino que era muy buena con las cartas. Ese era su fuerte, según ella misma les decía a sus “clientes”. “Mire m’hijo que yo tiro las cartas, pero si uste’ prefiere con la borra también le puedo decir alguito” fue lo que le dijo por teléfono cuando la llamó por primera vez. Doña Germina le hacía acordar a su difunta madre y tal vez por eso - y no tanto por las predicciones – llegaba a la casita del Pasaje Los Arbustos al 200 cada dos o tres meses, siempre con alguna atención para la señora. Sin embargo, ese día no era como cualqui…

El arcón olvidado

Hace tiempo me vi en un sueño huyendo de un peligro. Me seguían y yo corría por mi vida. En ese sueño, desesperada, buscaba donde esconderme. Entraba en una pequeña choza y recorría las habitaciones tratando de encontrar un pequeño hueco o recoveco donde mi pequeña humanidad pudiera resguardarse de quienes me acechaban. Recuerdo que tenía mucho miedo, y sin embargo, no pude evitar prestar atención a unos arcones de varios tamaños que estaban apilados en una de las habitaciones. Quise saber qué había en el más grande, que estaba debajo de todos los otros. Comencé a quitarlos de a uno hasta que llegué finalmente al que quería abrir, ya no importaba el miedo, era más grande mi curiosidad por saber qué había dentro de ese arcón. Recuerdo que lo abrí, pero en ese momento algo me despertó y no pude ver el contenido.

Ese viejo arcón olvidado en una choza de campo contenía secretos que se abrían ante mí, sin duda, para enseñarme algo. ¿Será así? Nunca lo sabré. Y después de tantos años tampoc…