Ir al contenido principal

La chispa que impulsa


El Loco emprende el viaje. Cierra los ojos y sonríe, viéndose a sí mismo como un niño recién nacido, como una hoja en blanco a la espera de las primeras palabras escritas. Da el primer paso movido por un impulso audaz, “fuego interior” lo llama él, que lo invita a transitar los caminos del mundo.

Se despoja de todo, pues nada necesita más que la confianza en sí mismo y la certeza de que ese fuego que lo impulsa a aventurarse lo llevará hacia cosas nuevas, hacia cosas buenas para él.
Una cosa es cierta y es que el camino que elige recorrer no es recto ni cómodo, más ¿Quién pudo lograr alguna vez alcanzar sus sueños atravesando un sendero sin riesgos?
El Loco cree poder vencer todos los obstáculos, aunque tal vez ni siquiera sea plenamente consciente de ellos. Para él nada más importa que la visión de su sueño y su necesidad de cumplirlo.
Mira hacia arriba y ve el sol brillando en el cielo. La brisa acaricia su rostro y la emoción crece en su corazón “¡Hoy es el mejor día de todos!” grita y avanza.
Al otro lado del espejo, un ser parecido lo observa con recelo y algo de burla. Nada queda en él de esa sed de aventura que lo vio nacer. Quisiera advertirle al confiado Loco que nada es como parece, que el mundo es hostil, que no merece el intento, pero no puede. Todavía siente que algo de ese fuego lo quema. Sin embargo, el fuego que no se alimenta muere y el que se alimenta en exceso terminará por consumirlo. Lo sabe, pero el temor en su corazón ha hecho bien su trabajo. Se ha dejado consumir por él y ahora sólo quedan cenizas en donde alguna vez hubo una pequeña pero luminosa chispa. Entonces, desde la silenciosa sombra, deja al Loco seguir su camino pues, al fin y al cabo, el sol está brillando en el cielo…
… y la brisa es tan suave...

Inspirado en el Arcano 0 "El Loco".

Entradas populares de este blog

Ejercicio: tirada de dos cartas

Palabra es poder

“Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar; y luego, hablando se aprende a callar”. --Diógenes de Sìnope
Conocemos bien los refranes “Tenemos dos ojos y una boca para escuchar más y hablar menos”, “A buen entendedor pocas palabras bastan”, “Uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras”. Estas frases nos recuerdan el valor de la prudencia, de saber callar, empequeñeciendo de alguna manera el valor de la palabra. Pienso que es cuando se valora la palabra en toda su ley, cuando se aprecian mucho más los silencios.
La palabra tiene fuerza. Puede golpearse y herirse con ella, pero también traen sanación, como lo atestiguan los curadores “de palabra” que han existido siempre, o las sesiones de Registros Akáshicos, o una lectura de Tarot cuando es aplicada para esos fines. Éstos son espacios colmados de palabras. 
La palabra tiene fuerza espiritual, no llega sola jamás. Hay Espíritu en una palabra, aunque no todos puedan percibirlo, y cuando ese Espíri…

Tirada simple con Tarot de Marsella y oráculo de cristales