Ir al contenido principal

No te rindas, pelea, ¡ruge!




No te rindas, pelea, ¡ruge!

No te dejes llevar por lo que otros te digan, cuestiona incluso tus propias creencias, esas que te limitan y te apresan. Esas que te dicen lo que no puedes o lo que no debes.  No des por cierto, entonces, todo lo que otros te digan, a veces es bueno pasar esos consejos por el tamiz de la propia experiencia. 

Sé absurdo de vez en cuando, ríete de ti mismo y deja que otros rían contigo. No te tomes tan en serio, eso te vuelve rígido y te arruga el semblante. Dale pelea a la vida, no te entregues fácilmente, lucha por ti, por quien eres. Lucha por aquello que le hace bien a tu espíritu, porque eso te dará salud. 

No te cierres a ti mismo las puertas de lo desconocido; porque no siempre en el camino que otros transitaron están todas las respuestas. A veces es bueno aventurarse por senderos alternativos y perderle el miedo a la oscuridad, o a la soledad. 

Sé rebelde, oveja negra o del color que prefieras. Vive según tus propias leyes mientras éstas no dañen a los demás. No te disculpes por pensar distinto y no te culpes por no caerle en gracia a todos. 

Apréciate mas, cuídate mas, valora tus obras por pequeñas que te parezcan. Anímate a decir “te quiero” cuando así lo sientas, pues nada enturbia más el corazón que saberla una oportunidad perdida.


No dejes de pelear contra todo lo que te obligue a ser gris, tibio, vulgar, mediocre, igual a los demás. No dejes que te convenzan de ser “normal”.



No te rindas, pelea ¡ruge! Porque esa es la diferencia entre vivir y durar.

* Texto inspirado en el Rey de Bastos *


 

Entradas populares de este blog

Ejercicio: tirada de dos cartas

Palabra es poder

“Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar; y luego, hablando se aprende a callar”. --Diógenes de Sìnope
Conocemos bien los refranes “Tenemos dos ojos y una boca para escuchar más y hablar menos”, “A buen entendedor pocas palabras bastan”, “Uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras”. Estas frases nos recuerdan el valor de la prudencia, de saber callar, empequeñeciendo de alguna manera el valor de la palabra. Pienso que es cuando se valora la palabra en toda su ley, cuando se aprecian mucho más los silencios.
La palabra tiene fuerza. Puede golpearse y herirse con ella, pero también traen sanación, como lo atestiguan los curadores “de palabra” que han existido siempre, o las sesiones de Registros Akáshicos, o una lectura de Tarot cuando es aplicada para esos fines. Éstos son espacios colmados de palabras. 
La palabra tiene fuerza espiritual, no llega sola jamás. Hay Espíritu en una palabra, aunque no todos puedan percibirlo, y cuando ese Espíri…

Tirada simple con Tarot de Marsella y oráculo de cristales