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Feliz Año Nuevo!


No nos atemos a los deseos ni a las promesas. Simplemente vivamos cada día como si fuera el último: amar, reír y agradecer por las cosas bellas que nos rodean. En tantas cosas somos bendecidos, tantas cosas que damos por sentado! No carguemos al año nuevo con la ilusión infantil de lo que nos “traerá”. Qué tal si probamos con crearlas nosotros? No buscar el cambio en cómo vemos el mundo sino trabajar en nuestra propia transformación.

Cuando pedimos al Universo que las cosas mejoren, implícitamente estamos pidiendo que en nuestra vida se haga un lugarcito para ellas. Para ello lo viejo y gastado debe irse. Si estamos pidiendo que las cosas mejoren, trabajemos conjuntamente el desapego de toda situación nociva a la que sin darnos cuenta nos hemos acostumbrado, porque eso precisamente será lo que el Universo vendrá a cambiar y vale estar listo para nuestro pequeño y personal ‘apocalipsis’. Tenemos que estar listos para soltar.

Las personas sufren porque quieren cambios pero sin cambiar nada en ellos, porque lo que quieren es que cambien los demás y esto no es posible. Es absurdo fundamentar nuestra mejoría en los cambios de otros!
Entonces, se requiere valor para pedir el cambio y una cierta cuota de conciencia, pues los cambios vendrán si los pides, te lo aseguro. Para este 2015, qué vas a pedirTE?


Muy Feliz 2015 y que tus deseos se hagan realidad!

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Palabra es poder

“Callando es como se aprende a oír; oyendo es como se aprende a hablar; y luego, hablando se aprende a callar”. --Diógenes de Sìnope
Conocemos bien los refranes “Tenemos dos ojos y una boca para escuchar más y hablar menos”, “A buen entendedor pocas palabras bastan”, “Uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras”. Estas frases nos recuerdan el valor de la prudencia, de saber callar, empequeñeciendo de alguna manera el valor de la palabra. Pienso que es cuando se valora la palabra en toda su ley, cuando se aprecian mucho más los silencios.
La palabra tiene fuerza. Puede golpearse y herirse con ella, pero también traen sanación, como lo atestiguan los curadores “de palabra” que han existido siempre, o las sesiones de Registros Akáshicos, o una lectura de Tarot cuando es aplicada para esos fines. Éstos son espacios colmados de palabras. 
La palabra tiene fuerza espiritual, no llega sola jamás. Hay Espíritu en una palabra, aunque no todos puedan percibirlo, y cuando ese Espíri…

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