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Sacerdotisa en su mundo



Foto de Instagram: mkarina_ortiz

“Mi mundo puede ser grande o pequeño, puede ser expansivo o cada vez más selectivo. Mi mundo puede ser incluso ambas cosas dependiendo de mi ánimo y de las circunstancias mentales del momento, pues en definitiva, un mundo late y vive convirtiéndose en reflejo de ese interior que lo crea.

Un mundo puede parecerse a una burbuja de jabón, puede ahogarme por el encierro o puede permitir que vea más allá de sus límites gracias a su transparencia, regalándome una apertura ilusoria. Estoy atenta a saber que un mundo creado a la medida de lo que creo necesitar puede ser limitante si la medida es la sensación.

Un mundo puede ser como un huevo y entonces deberé romperlo desde el interior. Dándome cuenta de esto, podré incluso saber cuándo hacerlo. Y si el mundo me expande y me empuja, entonces mi sabiduría y prudencia me guiarán, porque necesitaré dirección y contención.

O puede que sólo necesite meditar en un pequeño y apacible rincón de mi casa, contemplar mi jardín en silencio y guardar todo ese universo latente en una prosa secreta que me recuerde de vez en cuando de dónde vengo y hacia dónde voy, para no perder mi centro.”

Reflexiones, lo que hoy me dice…

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