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La Torre y el Dos de Espadas

Torre y Dos de Espadas del TdM Pablo Robledo.

Con su influencia marciana, La Torre derriba estructuras mentales. La casa de las creencias se derrumba para liberar una energía encerrada. La Torre invita a dejar caer lo que tenga que caerse, y nos sugiere que permitir esa destrucción, asumiendo la dura y cruda verdad, es lo único que podrá  elevarnos. Lo verdaderamente transformador. Esto es a lo que nos hemos resistido confrontar durante tanto tiempo. Pero las cosas son como son y esto es lo que hay: un final de ciclo postergado una y otra vez. Y ahora qué? Esta energía es fuerte y molesta, incómoda pero liberadora. Si la dejamos actuar, no vendrá sola. Junto con ella nos sobreviene la fuerza para soltar lo que ya nos hirió demasiado, lo que nos debilitó demasiado, lo que ya no queremos ser, o hacer, o donde ya no queremos estar. Nos ayuda a que ese escenario se transforme al fin para poder sintonizarnos con lo que somos Hoy. Ya no más lo que éramos.

“Sé que duele pero pido, aún así, elevarme por encima de los escombros de mi viejo yo para poder soltar todo aquello que ya no soy.”


El Dos de Espadas sugiere un conflicto de ideas, lo nuevo que se contrapone a lo que ya existía en nuestra mente creando una polaridad que nos mantiene en cierta inercia. No sabemos nada, pero no importa, dejemos que esa inercia sea. Meditar es el consejo de esta carta. Permitir el silencio para que surja el OM liberador y creador.

Ambas cartas suman 18, La Luna oscura y profunda de hoy nos envuelve en confusión, recordándonos que es en las sombras en donde nuestra Luz Interior se robustece o perece. Sabemos que detener la huida y dejarse alcanzar por las sombras es aterrador, ¡lo hemos intentado ya tantas veces! La Luna nos atraviesa, cala nuestras emociones nublando así nuestro discernimiento. Hoy la confusión ante el caos o el miedo reclama silencio, aceptación y desapego. Detrás de cada proceso destructivo y doloroso hay una Verdad profunda y luminosa que está pidiéndonos a gritos que la miremos de frente y la integremos a nuestro corazón. Nos pide que seamos valientes. Permitámosle que emerja en el silencio y nos guíe hacia el final del túnel, que está allí adelante.

“Aprende a confiar en lo que está ocurriendo..

Si hay silencio, déjalo aumentar. Algo surgirá.

Si hay tormenta, déjala rugir. Se calmará.”

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